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Chungayo querdo, Chungayo adorado

Otra vista panorámica del caserío de Chungayo

Ultima actualización (Sábado 19 de Mayo de 2012 22:57)

 

" Tres capturas..."

La República, domingo 13.5.12

Sinesio López Jiménez

 

Tres capturas distintas y un solo Dios verdadero: el capital


No sólo el gobierno, también el Estado está en disputa. Ganaron los nacionalistas y las izquierdas, pero está gobernando la derecha. Toda la historia puede resumirse en tres capturas: del Estado, de Ollanta y del gobierno. Tres capturas distintas y un solo dios verdadero: el capital. Ella también puede ser vista desde el lado estructural. En el capitalismo toda la sociedad depende de la asignación de los recursos elegidos por los dueños del capital. Las decisiones privadas de inversión tienen consecuencias públicas y de larga duración: determinan las posibilidades futuras de la producción, el empleo y el consumo de todos.  Debido a que las posibilidades futuras de consumo dependen de la inversión privada, todos los grupos sociales se ven limitados (en la búsqueda de sus intereses materiales) por el efecto que pueden tener sus acciones sobre la voluntad de invertir de los dueños del capital, la misma que depende, a su vez,  de la rentabilidad de la inversión.

Como sostienen Michael Wallerstein y Adam Przeworski (politólogos de la U. de Chicago), el intercambio entre el consumo presente y futuro de todos pasa por un trade-off entre el consumo de quienes no poseen un capital propio y las ganancias de los que lo poseen. Estos mecanismos rígidos se aplican especialmente a los asalariados que cuidan tanto sus salarios futuros como sus ingresos presentes. Si las empresas responden a los aumentos salariales con menos inversión, los asalariados pueden ser los más interesados en moderar sus demandas salariales. Los ingresos futuros de los trabajadores dependen de la realización de los intereses actuales de los capitalistas. En realidad, todos los grupos tienen una dependencia estructural del capital: las minorías que luchan por la igualdad económica, las mujeres que quieren transformar la división del trabajo en el seno de la familia, los viejos que buscan seguridad material, los trabajadores que se esfuerzan en mejorar las condiciones de trabajo, los militares que buscan renovar su armamento. En el capitalismo las condiciones materiales de todo el mundo dependen de  las decisiones privadas de los dueños de la riqueza.

La teoría de la dependencia estructural infiere que, debido a que la sociedad en su conjunto depende de los dueños del capital, le pasa lo mismo al Estado. La búsqueda de cualquier objetivo de política que requiera recursos materiales coloca a los gobiernos en una situación de dependencia estructural. Los políticos que buscan votos deben anticipar el impacto de sus políticas en las decisiones de las empresas, debido a que esas decisiones repercuten en el empleo, la inflación y los ingresos personales de los votantes. Incluso un gobierno pro-trabajadores no quiere y no puede comportarse de manera muy diferente de otro que representa a los capitalistas. Si los trabajadores son los que tienen una buena dosis de moderación salarial, un gobierno pro-trabajadores tratará, asimismo, de evitar las políticas que dramáticamente alteren  la distribución del ingreso y la riqueza. La gama de acciones que los gobiernos encuentran mejores para los intereses que representan está estrechamente circunscrita, cualquiera que puedan ser esos intereses.
La razón por la cual el Estado es estructuralmente dependiente es que ningún gobierno puede al mismo tiempo reducir las utilidades y aumentar la inversión. Las empresas invierten en función de los rendimientos esperados, las políticas de transferencia de ingresos fuera de los dueños del capital reducen la tasa de retorno y, por lo tanto, la de la inversión. Los gobiernos se enfrentan a un trade-off entre distribución y crecimiento, entre la igualdad y la eficiencia. Ellos pueden negociar una más (o menos) distribución igualitaria de ingresos a cambio de menos (o más) de inversión, pero no pueden alterar los términos de este trade-off: Esta es la tesis central de la teoría de la dependencia estructural. Los gobiernos pueden y deben escoger entre el crecimiento y la distribución de los ingresos, pero el bienestar material de todos depende del crecimiento económico. En la medida que  la distribución puede lograrse sólo a costa del crecimiento, todos los gobiernos terminan persiguiendo políticas con efectos redistributivos limitados.

La teoría de la dependencia estructural de la sociedad y del Estado con respecto al capital ha sido esgrimida como crítica del marxismo al capitalismo y es la a vez usada por el neoliberalismo para mostrar las virtudes estructurales del capitalismo. Wallerstein y Pzreworski no dejan de expresar su sorpresa por la coincidencia de estas contrapuestas perspectivas teóricas sobre el capitalismo. La diferencia entre las dos teorías es que  los neoliberales son “pluralistas”, esto es, son agnósticos sobre los grupos que tienen el poder de infligir pérdidas al público mediante la retirada de sus inversiones. Esta diferencia no debe ocultar, sin embargo, el hecho de que ambas teorías entienden de la misma manera la relación entre distribución del ingreso y la inversión.

En un próximo artículo discutiremos esta perspectiva estructural así como la posibilidad de torcerle el cuello desde la política para abrir las puertas a nuevas apuestas que hagan compatible al desarrollo con la democracia.

 

Ultima actualización (Jueves 17 de Mayo de 2012 23:00)

 

REPICAN LAS CAMPANAS

Muy pronto saldrá a la venta

Ultima actualización (Viernes 11 de Mayo de 2012 12:57)

 

"Hicieron descender..."

La República, miércoles 16.05.2012

 

Misión suicida.

Hicieron descender a Vilca, Tamani y Astuquillca pese a disparos de los subversivos

Se salvó. El efectivo José Millones es trasladado al centro de salud de Kiteni, luego de ser herido por senderistas.
Se salvó. El efectivo José Millones es trasladado al centro de salud de Kiteni, luego de ser herido por senderistas.
 
 
Suboficial PNP José Millones estuvo con ellos en helicóptero que los llevó a Alto Lagunas. Cuenta que tenía la misión de quedarse "sí o sí". Reconoce que no tenían munición suficiente, y debieron comprarse guantes de construcción.

María Elena Castillo.

Una falta de planificación en el operativo para rescatar a los trabajadores de Camisea y la indolencia de los jefes que estuvieron a cargo de esa acción parecen confirmarse con el relato del suboficial PNP José Millones, quien dijo que el pasado 12 de abril él y sus tres compañeros de la Dinoes recibieron la orden de bajar, pese a que los subversivos estaban disparando desde tierra.

"Empezamos a hacer sobrevuelo, el helicóptero hace la primera sombra y escuchamos disparos; lo repelemos. Se hace un segundo sobrevuelo, lanzan la cuerda y empiezan a bajar TamaniVilca Astuquillca. La misión era bajar, sí o sí, en ese punto", contó en el programa Abre los Ojos.

El efectivo relató que cuando se aprestaba a bajar el cuarto efectivo se reanudó el ataque de los terroristas, la nave levantó el vuelo y comenzó a "roquetear".

Agregó que cuando el helicóptero intentó bajar nuevamente en una pampa cerca a una cabaña les dispararon nuevamente.

"Nos empiezan a dar de lleno, nos dan fuerte, hubo muchos más disparos. Ahí es cuando caigo herido y al ver  los disparos pasar, la gente trata de cubrirme", comentó.

Millones sostuvo que él no se encontraba en la puerta del helicóptero, listo para saltar como aseguró una nota informativa de la policía. Precisó que él se encontraba dentro de la nave, junto a la puerta trasera, donde estaba al artillero.

CASI DESARMADOS

El suboficial indicó que los efectivos de la DINOES fueron trasladados a la zona con el argumento de que recibirían un curso de preparación a cargo del Ejército en Mazamari; sin embargo, cuando llegaron allí, los llevaron a Pichari.

Antes de partir les entregaron una AKM y dos cacerinas, pero, a insistencia de ellos, les dieron dos cacerinas más.

"No había rehenes, no sabíamos nada de eso. Nosotros fuimos con una misión, a censar a las comunidades", dijo.

A pesar del cambio de misión, no les dieron más municiones ni otros pertrechos necesarios para la operación de rescate, como guantes para descender del helicóptero.

"Usamos guantes de construcción que nosotros adquirimos. Había gente que buscaba trapos para taparse las manos", afirmó. Recordó que una de las cuatro cacerinas que le dieron tenía el resorte malogrado, es decir, inutilizable.

COMPRÓ SUS MEDICINAS

José Millones cuenta que una bala impactó en su rostro, por lo que lo derivaron al hospital de Policía, en Lima. En dicho nosocomio fue atendido inicialmente y dado de alta pocas semanas después.

Refiere que una vez que el descanso médico culminó el domingo pasado, se vio obligado a comprar algunas cremas en una farmacia privada con su propio dinero para continuar con su tratamiento.

Afirma haber solicitado atención psicológica porque los médicos del hospital de Policía que lo atendieron le diagnosticaron padecer una psicosis de guerra; sin embargo, hasta ahora no ha recibido el tratamiento requerido.

SIN MEDICINAS NI EQUIPOS MÉDICOS

El adjunto de la Defensoría del Pueblo, José Ávila, visitó al suboficial Millones en el Hospital de Policía y pudo constatar los problemas de atención que sufren los efectivos que llegan heridos de la zona de conflicto.

Relató que varios de ellos se han quejado de falta de equipos y de suministro de medicinas para su tratamiento, lo que fue confirmado por el personal sanitario que trabaja allí.

"Me dicen que tienen problemas de material, de instrumental quirúrgico, de medicinas, que el hospital ha desbordado su capacidad de atención", señaló.

Añadió que incluso al visitar los pabellones observó que varios de ellos están sobrepoblados, pues tienen capacidad para seis camas, pero están internados hasta 15 pacientes por ambiente

Ultima actualización (Miércoles 16 de Mayo de 2012 23:01)